[CRÍTICA] “EL APRENDIZ DE BRUJO” por F@n-Fantastic

by

DE MERLÍN A MORGANA, HASTA NUEVA YORK 2000 SIN PASAR POR LA PELUQUERÍA

Si todavía no la has visto, y estás interesado en verla, tan sólo te puedo decir que ya sabes lo que te espera. Película de simplón argumento, distraída, entretenida en concepto y ejecución, con magia y humor blancos,… vamos, coloquialmente, de Disney. Si te preguntan por ella tus amigos, que vayan a verla con la familia. Si lo hacen tus compañeros del trabajo, que revisen bien la cartelera. Si lo hace un iniciado en el cine, recordarle que sale Nicolas Cage y si lo hace un buen cinéfilo,… un saludo y a por otra, que esta ya la hemos visto.

 Si por el contrario ya la has visto, entonces la magia empieza ahora. Sin gloria pero con pena arranca este nuevo producto con el marchamo de “producido por Jerry Bruckheimer”. Y digo arranca, porque los primeros momentos de la película, en los cuales hace un recuerdo de lo que ha sucedido hace miles de años, no consigue la atracción, el ritmo ni el impacto que se espera para un “buen espectáculo de brujos”. Es con la aparición de Horvath (Alfred Molina), cuando te das cuenta que será él quien le ponga un poco de “magia” a la película.

Del pasado de la brujería, los hechizos y los magos, rescatamos la historia de  tres discípulos-aprendices del gran Merlín. Uno de ellos, Baltasar Blake (Nicolas Cage) es como nuestro Baltasar, el de los Reyes Magos, que también eran tres y venían de Oriente, que al contrario del protagonista encontraron a Jesús mucho antes que éste al futuro “merliniano”, Dave (Jay Baruchel) en Nueva York, el año 2000.

 Seguro que tú también te has hecho estas preguntas mientras y cuando saliste de ver esta película, como por ejemplo:

¿Era imprescindible y/o necesaria la presencia de Nicolas Cage? ¿Todos los brujos tenían pelo largo en la época de Merlín y Morgana? ¿Para qué sirve la magia, si al final también a los brujos les encanta pegarse “mandobles” a mano abierta? ¿Son los brujos tan desordenados y tienen tantos trastos como la habitación de un niño de 8 años? ¿Alfred Molina se vuelve a comer vivo al actor principal? ¿Se puede dejar pasar la presencia y belleza de Monica Bellucci  para quedarse con el “pelaje” de Nicolas Cage? ¿De qué época son las matrioskas? ¿Disney, Merlín el Encantador, Fantasía y Jerry Bruckheimer son como Baltasar Blake (Nicolas Cage) un mismo brujo que lleva una eternidad acompañándonos?

Las respuestas a las grandes incógnitas del cine hay que buscarlas viendo más cine.

Nicolas Cage aprendió sus gestos en Corazón Salvaje de David Lynch y todavía sigue haciéndolos. Cuando estira el brazo y pone carita con los ojos algo entornados, estoy viendo a Saylor Ripley con su chaqueta de piel de serpiente que simbolizaba su libertad.

Por si tienes dudas temporales, las matrioskas son las muñecas tradicionales rusas creadas en 1890, huecas por dentro de manera que albergan en su interior una nueva muñeca, y así una dentro de otra hasta un número indeterminado. Original lugar para, como en “Ghost Busters”, tener retenidos en el tiempo a los brujos más grandes capturados a lo largo de los tiempos, y que la historia tenga un poco de distintos países, culturas y hasta un chiste sobre Depeche Mode.

La maestría de Disney le ha servido al director Jon Turteltaub de homenaje en la escena en la que un grupo de fregonas, cubos y cepillos limpian y ponen patas arriba el laboratorio de los protagonistas. Merlín el Encantador y “Fantasía” ponen música al desmadre.

De la túnica y el sombrero de Merlín, pasamos al sombrero y la gabardina muy del estilo de Hugh Jackman en Val Helsing, más duro y moderno para una verdadera lucha de magos, aunque Alfred Molina se quede entonces más de Cortefiel que de Zara. De su magia, unos efectos digitales de los que podemos destacar el dragón en Chinatown y el águila del edificio Chrysler, que junto a las bolas de fuego y de luz iluminan el poder de los brujos.

 La conclusión que podemos sacar es que un joven aprendiz, torpón en amores, y atractivo, sólo intelectualmente, puede vencer la brujería milenaria de Morgana y ser el “primer merliniano”. Y es que en Nueva York y en el siglo XXI, la ciencia ha avanzado tanto que la magia ya sólo queda en el cine y no en los brujos.

Ya sabes, aventura, cámara, acción… ¡y pelucón!

© de la fotografía: Walt Disney Studios Motion Pictures y Jerry Bruckheimer Films . Reservados todos los derechos.

2 Comments

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Y yo me pregunto ¿había necesidad de hacer esa película…? Totalmente de acuerdo con los comentarios capilares (¿o acaso querían hacerle un homenaje a Juan Tamariz, ese calvo con melena…?)

Deja un comentario