[CRÍTICA] “FRANKLYN”

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Jonathan Preest (Ryan Phillippe) es el vigilante enmascarado de la Ciudad Intermedia, un mundo donde la religión es la única ley y en el que vive ocultándose de los Clérigos mientras sigue la pista de un misterioso hombre conocido como “El Individuo”.
En el Londres actual, tres personas deambulan por las calles enfrentando sus propios fantasmas: Emilia (Eva Green) es una bella estudiante de arte que filma sus intentos de suicidio como ejercicio académico; Milo (Sam Riley), un joven que busca desesperadamente revivir la pureza del primer amor y Esser (Bernard Hill), recién llegado a la ciudad, está dispuesto a encontrar a su rebelde hijo entre los vagabundos de Londres.

Escrita y dirigida por Gerald McMorrow, Franklyn ha tardo casi dos años en llegar a nuestra cartelera y sinceramente, me da pereza hablar de esta película. Si, así es, cuando hay algo que no te entra de primeras, y por mucho que le des vueltas para encontrarle el lado bueno y te cuesta encontrarlo, es casi mejor asumir que no te ha gustado y pasar página rápido, pero aquí dejar constancia de nuestra crítica.

Retrato de cuatro historias diferentes, vividas por personajes diferentes e incluso alguna en un mundo diferente. Un personaje atormentado por una ruptura sentimental, una artista extrema que juega con la muerte, un padre en busca de su hijo, y Franklyn, un personaje que vive en un mundo futurista donde todo es muy diferente a lo que hoy en día conocemos.

Cuatro historias narradas por una profunda voz en off que te pone en situación o por lo menos lo intenta, ya que en ciertos momentos el espectador se encuentra perdido sin conseguir entender ningún nexo de unión entre tanta historia, con lo cual descoloca bastante e incluso provoca el sentimiento de perdida de tiempo e incluso aburrimiento. Drama, acción, suspense, thriller, un conglomerado de géneros que hacen un batiburrillo difícil de digerir

Si bien hay que destacar el universo futurista creado para la ocasión en el que se mueve nuestro personaje Franklyn, un Londres muy diferente al que hoy conocemos y llamaremos Meanwhile City, con un ambiente oscuro y barroco, sobrecargado estéticamente por grandes edificios de hormigón, repleto de gente vestida o disfrazada de forma peculiar en las calles, multitud de estúpidas religiones, y unos policías futuristas que parecen sacados de lo más profundo de Matrix por su uso continuado de las gafas de sol 24 horas al día y enfundados en grandes chisteras que a primera vista provocan risa.

Aunque no es fácil coger el hilo, la última media hora se arregla, pero los previos sesenta minutos, son complicados. Así que si te animas a ir al cine a ver esta película, luego no digas que no te lo hemos avisado. Pero para gustos…. El Cine.

© de la fotografía: Recorded Picture Company, Aramid Entertainment Fund, Film4 y UK Film Council. Cortesía de DeAPlaneta. Reservados todos los derechos.

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