[CRÍTICA] “EL SANTUARIO”

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Por todos es conocido el éxito que ha obtenido la obra que en su día James Cameron le catapultó a la fama por completo llamada Avatar. Ya sea por una historia donde hace reflexionar a los espectadores sobre cómo estamos actuando sobre nuestro planeta o bien por ser la primera película rodada con el sistema 3D estereoscópico de forma íntegra, lo cual, supuestamente ha revolucionado el mundo del cine y sobre todo la perspectiva del espectador. Cuando digo que ha alcanzado la fama por completo es por que anteriormente ya había rodado numerosas cintas y muchas de ellas de gran éxito como pudo ser en su día Titanic o Mentiras Arriesgadas.

Y aunque James Cameron no sea el director de este largometraje, esta cinta esta siendo promocionada con su nombre como parte importante en la realización de la película. El director es Alister Grierson (Kokoda: Batallón 39) pero queda totalmente eclipsado por su productor el Sr Cameron, y con su famoso sistema 3D, el mismo que ha dejado prestado o mejor dicho, ha vendido a precio de saldo, a nuestro querido amigo Santiago Segura para hacer Torrente 4. Pero atentos, aunque aparezca el nombre de James Cameron en el cartel y sea una película en 3D no siempre tiene que ser oro todo lo que reluce, ni mucho menos.

El Santuario (The Sanctum) trata sobre un grupo de espeleólogos que han descubierto la mayor de las cuevas jamás encontradas, y como buenos exploradores, deciden bajar a echar un vistazo. La longitud de la cueva es de medidas desproporcionadas, así que los elegidos para explorarla son los mejores en la materia. Tras comenzar las labores de investigación, deberán sobrevivir a un monzón que inundará la cueva y por supuesto no dejará que los aventureros lo tengan fácil para escapar.

Puestos en situación, os podéis imaginar el producto final que nos encontramos. Pocas secuencias de exteriores pero las que hay son muy bonitas (hay que reconocerlo). Infinidad de grutas, cuevas y galerías estrechas, rocas, agua, mucha agua. Un guión chungo y bastante previsible que pretende introducir al espectador en un supuesto mundo claustrofóbico, y lo que más me duele, un 3D infumable a la par de innecesario.  De aquí que haya comenzado esta crítica mentando a su creador, ya que sobre explotar y utilizar esta tecnología para secuencias oscuras, donde la escenografía brilla por su ausencia y sólo podemos ver paredes de piedra donde la profundidad de campo es casi nula,  sirve para no sacar provecho ninguno y yo lo considero un saca cuartos innecesario.

Con unos personajes de lo más variopintos como el mejor aventurero y experto buceador que hay en la faz de la tierra, Frank Macwire (Richard Roxburgh) es un tipo tan arrogante que si no se hacen las cosas a su modo, recoge la mochila y se va; su ego es tan grande como la cueva que quieren explorar. Su hijo Josh (Rhys Wakefield), el adolescente que odia a su padre porque le obligaba de pequeño a escalar con él. Carl Hurley (Ioan Gruffudd) multimillonario y supuesto jefe de la expedición con un ego y ansia de dinero descomunal acompañado con su novia Victoria (Alice Parkinson), una chica muy guapa pero que su fuerte es la escalada y no el mundo acuático.

Nos encontramos con una cinta que desde luego lo único que nos dejará en la mente es el nombre de James Cameron y a él le habrá dejado cantidad de dinero contante y sonante en su cuenta bancaria, por que a mí personalmente en muchos momentos durante el visionado de la película me provocó la sensación de estar viendo un título de los que la ‘Cadena Triste’ pone los fines de semana en la sobremesa y que todos usamos para echarnos una buena siesta de manta y sofá.

One Comment

  1. rogelio

    gracias me sirvio mucho exelente la explicacion

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