Crítica: La Quinta Ola

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Por favor, que alguien pida a los señores americanos del cine que dejen de encasquetarnos peliculillas pseudo-fantásticas y distópicas empaquetadas para el gran público en trilogías que han sido lo más vendido en las estanterías de las grandes superficies comerciales. Y si las protagonizan chavales, más. El enésimo bodrio cinematográfico para familias y sobre todo para adolescentes llega a nuestras pantallas envuelto en papel de celofán, bien presentado pero con tan poco recorrido y tan inmediatamente cutre que el drama se transforma en carcajada, al principio tímida y según va avanzando la cosa cada vez más estruendosa, para acabar exasperando al más pintado.

Una trama pueril, dirigida sin interés alguno y sobre todo tramposa, porque seguramente cuente con la complicidad inicial de un público ávido de aventuras a lo Katniss Everdeen para darse demasiado pronto de bruces con un telefilm estirado de forma tan insensata que no colaría ni en la sobremesa de un domingo de invernal tras la ingesta de un buen cocido, fabada o algo así.

Esta fallida adaptación de la novela de Rick Yancey narra de forma precipitada y bastante burda las peripecias que tiene que realizar Cassie Sullivan, una adolescente con mechas rubias y cara angelical, para sobrevivir a la constante amenaza alíen que asola el planeta Tierra. Tras la llegada de los extraterrestres (conocidos como “Los Otros” por el vulgo anti-marciano) y sus naves invasoras mastodónticas que no hacen más que perjudicar a la especie humana a base de dejarles sin electricidad, provocar tsunamis apoteósicos, propagar virus mortíferos y apoderarse de los propios cuerpos de los humanos como escudos para no ser reconocidos, los Sullivan intentan sobrevivir a las catástrofes y será la hija mayor (la del tinte rubio) las que, una vez convertida en salvapatrias, decida hacer frente a la adversidad, por muy del espacio exterior que vengan los enemigos.

Un planteamiento tan manido que ya de entrada da un poco de vergüenza ajena, lo que pasa es que siempre esperas que un inteligente tratamiento de imagen o algún que otro giro de guión haga levantar un poco la historia y consiga por lo menos entretenerte la hora y media de rigor, pero en su contra hemos de decir que los ansiados virajes en vez de sumar restan y restan sin para hasta dejar la película convertida en un sainete, una pésima farsa distópica en la que el guapo besa a la guapa porque sí, los niños se convierten en soldados de “señor, si señor” en diez minutos y los efectos digitales y la puesta en escena en general no pasan del muy deficiente, siendo generosos. Y lo peor, que a esas alturas de película ya te da igual la cuarta, la quinta o la nueva ola, como mucho te apetece ver a los bichos alíen de una vez, pero ni siquiera te dan ese gusto.

De la trayectoria de J. Blakeson, su director, tan solo destacar “La desaparición de Alice Creed” (2009), un thriller con algo de adrenalina pero tirando a ramplón y poco más. Desde luego con ‘La Quinta Ola’ no creemos que se consagre, aunque en su favor juegue que el equipo de producción no se puso fácil pues debió elegir al director de casting con menos gusto del planeta porque no es comprensible que el peso dramático de la historia recaiga en una actriz como Choë Grace Moretz, que aunque en otros roles lo clava (“Carrie” 2013) aquí anda más perdida que una cabra en un garaje. Si para colmo la rodeas de actores tan espantosos como el guaperas televisivo Alex Roe, su amante bandido fílmico, la cosa empieza a ponerse complicada. Pero si para remate pones en sus bocas unos diálogos de culebrón venezolano y unas reflexiones existenciales dignas de un chaval de trece años  años sin estudios, pues calcula el despropósito. Con semejantes mimbres, el cesto tiene más agujeros que un colador.

Lo de la puesta en escena, al arte visual y esas cosas mejor ni comentarlo. Pero es que para hacerlo todo aún más casposo, la película suelta un tufillo facha importante, aunque quién sabe, a lo mejor va en la linea de “Starship Troopers” de Verhoeven, aquella epopeya interestelar de apariencia reaccionaria y sin embargo llena de cargas de profundidad política y un sentido del humor a prueba de bombas. No obstante, si así fuera, nos ha despistado tanto que no merecería la pena un segundo visionado para darle la vuelta a la tortilla. Así que ya saben, si les apetece ver una de invasiones alienígenas molona, ‘Mars Attacks!’, de toda la vida.

PUNTUACIÓN:

© de las fotografías:Columbia Pictures,GK Films,LStar Capital,Living Films,Material Pictures.Cortesía de Sony Pictures Releasing de España.Reservados todos los derechos.

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