Crítica: Deadpool

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Deadpool

Durante la promoción de ‘Linterna Verde’ (2011, Martin Campbell), Ryan Reynolds declaró que se alegraba de haber hecho esta película, porque sus pequeños sobrinos podían ir a verla. Pues espero que hayan crecido y sean mayores de edad ya que ‘Deadpool’ contiene un vocabulario que te atraviesa como una metralleta y algunas escenas un poco subidas de tono.

Y es que el debutante Tim Miller, un experto en el terreno de los efectos visuales, adapta a la pantalla a este antihéroe, o mejor diría héroe que se sale de los cánones, que han creado para el cómic Fabian Nicieza y Rob Liefeld para Marvel. La cinta sigue las reglas establecidas por sus creadores y el personaje en todo momento rompe ‘la cuarta pared’ para hablar con los, en este caso, espectadores. Ojo a la secuencia post-créditos en la que se da algunas pistas sobre su ya anunciada secuela.

Miller aporta un toque de originalidad y se desmarca de las demás películas de superhéroes haciendo un buen uso del montaje y comenzar la película con una alocada secuencia de acción en una autopista, que se situaría hacia la mitad de la trama, para congelar la imagen y hacer una serie de flashbacks mientras el personaje nos cuenta sus orígenes.

Para los que no conozcan a Deadpool decirles que Wade Wilson/Deadpool es un ex agente de las Fuerzas Especiales, bastante bocazas y chulo, que se dedica a resolver pequeños entuertos a cambio de pasta – ojo a la secuencia del pizzero – y se reúne con sus colegas, un grupo de desarrapados, en un bar-guarida. Cuando le diagnostican un cáncer terminal decide someterse a un experimento con el que prometen curarle y a la vez adquirir algunos poderes extras. Pero la cosa sale mal, y además de dejarle el cuerpo y cara como una hamburguesa poco hecha, adquiere la cualidad de regeneración rápida.

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A partir de ahí buscará venganza hacia los responsables salpicando la pantalla de sangre y chistes escatológicos por doquier. Pero la cosa no queda en una simple película hecha por y para descerebrados como se pudiera pensar – no en vano los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick son los responsables de ‘Bienvenidos a Zombieland’ – sino que contiene un gran número de referencias a la cultura popular de los años 80 y 90, como por ejemplo incluir un tema del grupo Wham!, llega a reírse del universo de los X-Men, como en el momento que hace referencia a Lobezno, e incluso el propio Reynolds hace sorna de sí mismo y de su papel de Linterna Verde.

Muchos verán un problema en que el villano (Ed Skrein) es poco carismático, pero en este caso les aseguro que es lo de menos. A su vez la trama romántica está reforzada por la sexy Morena Baccarin, la lagarta del remake de la serie ‘V’, y la parte de acción con la aparición de los mutantes Colosuss, la adolescente rebelde NTW y una hiperanabolizada Gina Carano en el papel de Angel Dust.

La película es una gozada para los que vayan a verla sin prejuicios y se dejen llevar por la acción, el lenguaje punzante a la vez que cargado de referencias a la cultura popular, y quieran disfrutar de un personaje distinto a los que nos tienen acostumbradas las adaptaciones de Marvel al cine.

En resumen, y como dice la frase promocional de la película: es el puto amo.

Puntuación:

© de las fotografías:Marvel Enterprises,TSG Entertainment,Twentieth Century Fox Film Corporation.Cortesía de Hispano Foxfilm.Reservados todos los derechos.

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