Crítica: La Bruja

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The Witch

El canal SYFY presentaba la XIII edición de su Muestra de Cine Fantástico y que mejor que hacerlo con la proyección de ‘La Bruja’, multipremiada y aclamada película del debutante Robert Eggers, un cuento de horror acerca de los límites de la depravación humana y el fervor religioso. Sólo un pero a la proyección, el excesivo “runrún” por parte de una audiencia con amplia representación joven que complicaba por momentos (demasiados) el clima que debería reinar en la sala con una película de la intensidad de esta. Risas socarronas y comentarios de amigotes que afearon lo que en nuestra opinión debe ser un evento de altura. En fin, lo gratis es lo que tiene.

Pero dejando a un lado estos comentarios de cascarrabias y gracias al extraordinario poder de inmersión de la película, la sensación con la salimos del cine fue la de haber visto un clásico contemporáneo de esa nueva ola terror que no requiere del respingo y el monstruo de turno para meterte el miedo en el cuerpo, incluso casi no necesita que sucedan demasiadas cosas en ella. Todo un hallazgo.

Pero vamos al turrón. La historia acontece en Nueva Inglaterra, a principios del S.XVII, y arranca cuando una familia puritana es expulsada debido a sus creencias religiosas de la comunidad en la que viven viéndose obligados a instalarse con sus cinco hijos en medio de la naturaleza salvaje donde comenzarán una nueva vida. Las cosas empiezan a ponerse feas cuando el hijo menor desaparece y la desconfianza entre ellos y el temor a las fuerzas del averno hacen acto de presencia.

Un planteamiento simplista que encierra una tormenta de emociones, fobias y miedos arraigados en lo más profundo del ser humano. Vendida como un producto de terror, la película deambula por lugares más comunes al drama familiar y en pocos momentos dirige el punto de mira hacia lo más obviamente sobrecogedor, y si lo hace, Eggers lo presenta sin reparos, convirtiéndose en uno de sus puntos fuertes.

The Witch 2

A pesar del ritmo pausado (por momentos recuerda vagamente a esa cadencia del mejor Haneke) cada secuencia, cada plano, cada línea de guion, demuestra la contundencia apropiada para definir lo que el personaje siente y padece en cada instante. Un profundo y sensible estudio acerca de la condición humana, los efectos del aislamiento en nuestra mente y la capacidad castradora de la familia y la religión, con el que su director nos muestra que cuando la cordura deja paso a la creencia ciega y ésta se impone en cada situación, puede incluso hacer dudar a un padre de la inocencia de sus propios hijos.

Tal galimatías emocional debía tener una puesta en escena convincente y sobria, y desde luego que en este apartado el resultado es sobresaliente. Empezando por la elección de sus protagonistas (especialmente Kate Dickie como la madre del clan y la debutante Anya Taylor-Joy en el papel de hija mayor y eje central de la historia), pasando por la dirección de arte y la genial fotografía de Jarin Blaschke y rematando con una estupenda realización y montaje que prescinde prácticamente de primeros planos y que en su lugar opta por una planificación a base de mucho plano general descriptivo que carga de incertidumbre la atmósfera de cada escena.

Conectada por la crítica con algunas obras de clásicos como Kubrick y Bergman, debemos alejar ‘La Bruja’ del producto destinado al “festival de sustos” del gusto de una amplia mayoría para incluirla de lleno en la categoría de cine de autor contemporáneo, moderno y en cierto modo transgresor. Una película excelente y muy disfrutable, a pesar de tener a cuarenta tontos dando por saco durante la proyección.

Puntuación:

© de las fotografías:Past and Labor,RT Features,Rooks Nest Entertainment,Code Red Productions,Scuthia Films,Malden Voyage Pictures,Mott Street Pictures,Pulse Films,Special Projects.Cortesía de Universal Pictures Spain.Reservados todos los derechos.

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